Mi viaje para convertirme en dentista fue moldeado por la influencia inspiradora de mi madre. Desde que era niño, recuerdo haber sido testigo de su dedicación inquebrantable hacia su profesión dental y su profundo impacto en las vidas de sus pacientes y alumnos. Su compromiso con la salud bucal y su habilidad para aliviar el dolor y las preocupaciones de quienes acudían a ella dejaron una marca indeleble en mí.

Crecer en un hogar donde mi madre ejercía como dentista me brindó la oportunidad de observar de cerca cómo se construye una relación de confianza entre el profesional y el paciente. Vi cómo su empatía y compasión calmaban a las personas nerviosas, cómo trataba cada sonrisa con el mismo cuidado que si fuera la de un ser querido. A medida que crecía, me di cuenta de que la odontología no solo se trataba de procedimientos técnicos, sino también de la conexión humana y la capacidad de marcar una diferencia en la calidad de vida de alguien.

Con el tiempo, mi madre comenzó a incluirme ocasionalmente en su consulta. Me permitía observar mientras trabajaba, explicándome los detalles de cada procedimiento y respondiendo pacientemente a mis preguntas curiosas. Me enseñó sobre la importancia de la higiene oral, cómo prevenir problemas dentales y cómo los dientes y las encías pueden reflejar la salud general de una persona.

A medida que avanzaba en la escuela secundaria y me acercaba a la universidad, mi interés en seguir los pasos de mi madre como dentista creció cada vez más fuerte. Decidí seguir sus huellas y decidí estudiar la carrera de Odontología. Después de años de arduo trabajo y estudio, finalmente obtuve mi título de Cirujano Dentista. Fue un momento emocionante no solo para mí, sino también para mi madre y familia.

Después de obtener mi título, decidí continuar mi educación y especializarme en Rehabilitación Oral, al igual que mi madre.

Hoy en día, como dentista, busco emular el ejemplo de mi madre en cada interacción con mis pacientes. Mi historia está entrelazada con la suya, y cada sonrisa que restauro y cada problema dental que resuelvo son un tributo a su influencia positiva en mi vida. La dedicación y pasión que aprendí de ella siguen siendo los pilares de mi práctica, y estoy agradecido todos los días por tener la oportunidad de hacer una diferencia en la salud bucal y la vida de las personas, al igual que mi madre lo hizo en la mía.

Nosotros no habíamos tenido la oportunidad de trabajar juntos, así que comenzamos a hablar sobre la posibilidad de unir fuerzas y trabajar en un mismo consultorio. Su experiencia en Rehabilitación Oral y mi pasión por la Odontología Digital encajan perfectamente, así podríamos brindar a nuestros pacientes una gama completa de servicios dentales. Es así que, decidimos unirnos y crear Mawi Dental Studio, un espacio creado por y para ustedes.

Mawi Dental Studio es una historia de amor por la odontología y de un lazo inquebrantable entre madre e hijo. Mi madre, la Dra. Amelia Asencios Villavicencio, y yo, el Dr. José Perez Asencios, compartimos una profunda pasión por la Rehabilitación Oral y una dedicación compartida para brindar la mejor atención posible a nuestros pacientes.

Mawi Dental Studio es un testimonio de cómo la pasión por la odontología y los lazos familiares pueden coexistir de manera armoniosa y exitosa. A medida que trabajaremos juntos para mejorar las sonrisas de nuestros pacientes, también fortaleceremos el vínculo especial que compartimos como madre e hijo, y nos sentimos agradecidos por la oportunidad de marcar una diferencia en la salud bucal y la vida de nuestros pacientes.